Existe un vivo debate en Internet sobre el término “Inteligencia coNectiva”, en contraposición con el de “coLectiva”. Por fijar su origen, esto viene del sociólogo Derrick de Kerckhove, y su Teoría de la Inteligencia Conectiva (o “conectada”), que intenta actualizar las propuestas de Pierre Lévy por considerarlas en exceso “colectivistas”. Según Kerckhove, los individuos se enriquecen al explorar otros puntos de vista en grupo, destacando el impacto que tiene la conectividad en la inteligencia de las personas.

Después viene el gran George Siemens que, con su “Collective Intelligence? Nah. Connective Intelligence”, contrapone directamente las dos inteligencias, afirmando que la Inteligencia CoLectiva “prioriza al grupo” en la búsqueda de una identidad común, mientras que la “CoNectiva” se basa en que cada individuo buscando su propio interés termina aportando valor al grupo: “Collective intelligence places the collective first. Connective intelligence places the individual node first”. Asimismo, hay más lecturas como las de Leticia Soberon (dontknow) que parecen reforzar el componente social del conectivismo, en el sentido de que la Inteligencia CoNectiva funciona también como una herramienta para mejorar colectivamente.

Este debate me parece válido y oportuno porque busca ponderar la forma en que se percibe la individualidad en estos procesos. Del.icio.us es, según esa dicotomía, un buen ejemplo de Inteligencia CoNectiva, porque los usuarios de esta aplicación de marcadores sociales buscan sobre todo un interés individual, poder organizar y tener en la nube sus sitios favoritos, y como resultado de esa motivación “egoísta”, contribuyen a que se teja una red de conexiones entre enlaces que mejora el conocimiento colectivo. La Wikipedia sería el caso emblemático del otro tipo de Inteligencia, porque hay un propósito deliberado de contribuir a un resultado colectivo, y es lo que mueve esencialmente a los participantes a editar artículos en este diccionario.

Estoy de acuerdo con las diferentes motivaciones que activan ambas inteligencias, pero me gustaría re-enfocar el término de “Inteligencia coNectiva” para darle otro significado que probablemente sea mucho más útil, y menos confuso.

En el libro que estoy escribiendo, cuyos avances comparto en este blog, propongo usarlo como aquella inteligencia que desarrollan las personas, a escala individual, al conectarse con las redes colectivas de conocimiento a las que acceden. Es inteligencia individual mejorada gracias a los beneficios de participar en un grupo. Por ejemplo, si queremos alquilar una casa de vacaciones o comprar una máquina de café, y entonces publicamos la pregunta en nuestras redes sociales o vamos a foros de usuarios para obtener información que nos ayude a tomar una decisión más inteligente. Es “coNectiva” porque son precisamente esas conexiones las que amplifican la inteligencia individual. En la inteligencia “coLectiva”, por su parte, el espacio de decisión es el grupo, porque el problema a resolver le afecta como grupo, es de naturaleza colectiva, y es allí donde hay que construir la solución. Por ejemplo, cuando una comunidad de vecinos se reúne para decidir el presupuesto de gastos e inversiones del año.

Como se ve, la Inteligencia “coNectiva” amplifica la inteligencia individual a través de las conexiones, creadas y gestionadas por cada persona; mientras que la “coLectiva” amplifica la inteligencia social, o sea, la capacidad de vivir en sociedad, a través de lógicas articuladas desde lo colectivo.

Hay muchos libros y artículos que tratan directa o indirectamente de la Inteligencia CoNectiva, tal como la formulo aquí. Hace poco reseñé “Too big to Know” de David Weinberger, que me parece un buen ejemplo. Pero ahora mismo no me interesa tanto cómo podemos hacer más inteligentes a las personas a partir de la sabiduría colectiva (la “coNectiva”), que es sin dudas un tema necesario. El camino que quiero hacer es el inverso, o sea, cómo la sabiduría colectiva puede sacar el mejor provecho de los individuos, pero movidos lógicamente por el fin último de cualquier sociedad que se precie: revertir en lo individual lo mejor de la construcción colectiva.  

Siendo las dos lecturas distintas, son perfectamente compatibles. A mí me interesan las dos visiones porque son complementarias e insisto, no sustitutivas. Empeñarse en contraponer ambas inteligencias es absurdo, o siendo más preciso, una pataleta liberal. Si los colectivos en los que participamos toman buenas decisiones, si actúan de forma inteligente, entonces eso debería tener un impacto positivo en la otra inteligencia, la coNectiva, porque mejora los factores de entorno y añade calidad al input que sirve para amplificar las inteligencias individuales.

Pero, claro, una buena decisión colectiva intenta buscar el óptimo social porque para eso es colectiva (debido a que hay interdependencias que negociar), y eso a veces puede entrar en conflicto con las expectativas individuales de algunos de sus miembros. Cuando se producen estos dilemas, que son frecuentes porque cada vez somos más inter-dependientes, por supuesto que hay que “priorizar al grupo”, y es ahí donde resulta fundamental que las lógicas de Inteligencia CoLectiva sean más eficaces y eficientes de lo que son ahora.

Lo que nadie puede negar (incluso los liberales más radicales) es que hay unos tipos de problemas que son de naturaleza colectiva, y que necesitan que grandes grupos se pongan de acuerdo para llegar a un juicio o decisión común. En estos casos, insisto, no queda otra que priorizar al grupo como espacio compartido, porque la receta de que “cada individuo, buscando su propio interés” va a generar de forma automática un óptimo social es, como mínimo, incompleta, para no citar el largo listado de calamidades al que nos ha llevado la aplicación obsesiva de ese principio.

Entiendo las dudas que suscita el término “colectivo” y su asociación con prácticas que cercenan la libertad, pero no concibo otra manera de potenciar la IC que no sea a partir de la inteligencia y responsabilidad individual, o sea, las personas piensan y trabajan llegando primero a una opinión  propia, que después se conecta y enriquece a través de la reflexión colectiva.

Además, no es cierto que Pierre Lévy fetichice lo colectivo, como sus críticos le achacan. El sociólogo tunecino dice esto: “The basis and goal of collective intelligence is mutual recognition and enrichment of individuals”, entendiendo “lo colectivo” como un espacio de realización personal y de mutuo reconocimiento de que existe un lugar común de resolución de problemas que nos afectan y en el que por lo tanto conviene participar. Así que el desafío sigue siendo el mismo: ¿Cómo generar resultados colectivos satisfactorios (hacia una meta de grupo) sin desperdiciar, ni opacar, el potencial individual?

Por terminar, es curioso pero una vez que nos familiarizamos con las lógicas de la Inteligencia CoLectiva, ese aprendizaje se puede extrapolar a las heurísticas de la inteligencia individual. El modo de hacerlo es imaginarnos que nuestra mente opera como si fuera una mente grupal, formada por varios individuos pensando desde distintas posturas. Como explica Hélène Landemore, estos individuos adoptan una forma de diversidad cognitiva interna, que los hace capaces de ver las cosas desde múltiples perspectivas e incluso celebrar como igualmente válidas proposiciones aparentemente contradictorias.

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